Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): Amir al-Mu’minin ʿAlí (P) traza un retrato incomparable de un ser humano perfecto y dice:
«كَانَ لِی فِیمَا مَضَی أَخٌ فِی اللَّهِ، وَ كَانَ [یُعَظِّمُهُ] یُعْظِمُهُ فِی عَیْنِی صِغَرُ الدُّنْیَا فِی عَیْنِهِ، وَ كَانَ خَارِجاً مِنْ سُلْطَانِ بَطْنِهِ، فَلَا یَشْتَهِی مَا لَا یَجِدُ وَ لَا یُكْثِرُ إِذَا وَجَدَ، وَ كَانَ أَكْثَرَ دَهْرِهِ صَامِتاً، فَإِنْ قَالَ بَذَّ الْقَائِلِینَ وَ نَقَعَ غَلِیلَ السَّائِلِینَ، وَ كَانَ ضَعِیفاً مُسْتَضْعَفاً، فَإِنْ جَاءَ الْجِدُّ فَهُوَ لَیْثُ غَابٍ وَ صِلُّ وَادٍ، لَا یُدْلِی بِحُجَّةٍ حَتَّی یَأْتِیَ قَاضِیاً، وَ كَانَ لَا یَلُومُ أَحَداً عَلَی مَا یَجِدُ الْعُذْرَ فِی مِثْلِهِ حَتَّی یَسْمَعَ اعْتِذَارَهُ، وَ كَانَ لَا یَشْكُو وَجَعاً إِلَّا عِنْدَ بُرْئِهِ، وَ كَانَ یَقُولُ مَا یَفْعَلُ وَ لَا یَقُولُ مَا لَا یَفْعَلُ، وَ كَانَ إِذَا غُلِبَ عَلَی الْكَلَامِ لَمْ یُغْلَبْ عَلَی السُّكُوتِ، وَ كَانَ عَلَی مَا یَسْمَعُ أَحْرَصَمِنْهُ عَلَی أَنْ یَتَكَلَّمَ، وَ كَانَ إِذَا بَدَهَهُ أَمْرَانِ یَنْظُرُ أَیُّهُمَا أَقْرَبُ إِلَی الْهَوَی، [فَخَالَفَهُ] فَیُخَالِفُهُ. فَعَلَیْكُمْ بِهَذِهِ الْخَلَائِقِ فَالْزَمُوهَا وَ تَنَافَسُوا فِیهَا، فَإِنْ لَمْ تَسْتَطِیعُوهَا، فَاعْلَمُوا أَنَّ أَخْذَ الْقَلِیلِ خَیْرٌ مِنْ تَرْكِ الْكَثِیر.»[1]
«Antes de esto tuve un hermano en el camino de Dios, a quien la pequeñez de este mundo a sus ojos engrandecía ante los míos. Jamás fue esclavo de su vientre. No anhelaba lo que no encontraba y, cuando lo encontraba, no abusaba de ello. Pasaba la mayor parte de su vida en silencio y, si hablaba, se imponía a todos los oradores y saciaba la sed de quienes le preguntaban. Era un hombre humilde y todos lo tenían por débil; pero cuando llegaba la hora de la lucha, era como el león de la espesura y la serpiente del valle. No presentaba argumentos hasta comparecer ante el juez. Si alguien cometía una falta y él sabía que tenía una excusa, no lo reprochaba hasta escuchar su justificación. No se quejaba del dolor sino una vez curado. Si hacía algo, lo decía; si no lo hacía, no lo decía. Si en la palabra era vencido, en el silencio no lo era. Siempre era más ávido de escuchar que de hablar. Cuando se le presentaban dos asuntos, examinaba cuál de ellos estaba más cerca de las pasiones del ego (hawà an-nafs: la inclinación del alma hacia sus deseos) para hacer lo contrario. Adoptad estas cualidades y competid entre vosotros por alcanzarlas. Si no podéis alcanzarlas todas, sabed que tomar lo poco es mejor que abandonarlas todas.»
Estas palabras no son solo el recuerdo de un amigo perdido; son, además, una «lista de autoevaluación» para todo aquel que busca el crecimiento espiritual. Con la singular expresión «un hermano en el camino de Dios», el Imam evoca a una persona cuyo nombre se perdió en la historia, pero cuyas cualidades se convirtieron en un modelo eterno. Los traductores y comentaristas de Nahj al-Balagha han otorgado a esta sabiduría el título de «modelo perfecto de humanidad». [2].
El secreto de la grandeza: la pequeñez de este mundo a sus ojos
Amir al-Mu’minin ʿAlí (P) dice: «Lo que lo engrandecía ante mis ojos era la pequeñez de este mundo a los suyos» [3]. Esta es una inversión fundamental de valores. En un mundo donde la grandeza se mide por la riqueza, el cargo y la fama, este hombre alcanzó la grandeza mediante su indiferencia hacia este mundo.
El Sagrado Corán dice al respecto: «وَلَا تَمُدَّنَّ عَیْنَیْكَ إِلَیٰ مَا مَتَّعْنَا بِهِ أَزْوَاجًا مِّنْهُمْ زَهْرَةَ الْحَیَاةِ الدُّنْیَا» — «Y nunca alces tus ojos hacia lo que hemos concedido a grupos de entre ellos —es decir, las flores de la vida de este mundo—» [4]. Esta aleya elogia precisamente la mirada que se manifestó en este «hermano divino»: este mundo no se veía como un fin, sino como un instrumento pasajero.
La liberación del dominio del vientre
El Imam expresa la segunda cualidad así: «Se había liberado del dominio del vientre; no anhelaba lo que no tenía ni se excedía cuando lo encontraba» [5]. Esta es una profunda libertad interior.
Un silencio más elocuente que la palabra
Una de las cualidades más sobresalientes de este ser humano ejemplar es su relación con la «palabra». El Imam dice: «Pasaba la mayor parte de su vida en silencio. Si hablaba, se imponía a todos los oradores y saciaba la sed de quienes le preguntaban» [6]. Era «más ávido de escuchar que de hablar» [7]. El Corán dice, describiendo a los siervos del Misericordioso: «وَإِذَا مَرُّوا بِاللَّغْوِ مَرُّوا كِرَامًا» — «Y cuando pasan junto a lo vano, pasan con nobleza» [8].
El poder oculto: debilidad aparente, valentía interior
La descripción que hace el Imam del poder de este hombre es asombrosa: «Era un hombre humilde y todos lo tenían por débil. Cuando llegaba la hora de la lucha, era como el león de la espesura y la serpiente del valle» [9]. Esta dualidad apunta a una verdad profunda: el poder real nada tiene que ver con el poder aparente.
Justicia en el juicio: detenerse antes de condenar
Una de las cualidades más hermosas de este ser humano ejemplar es la contención en el juicio: «Si alguien cometía una falta y él sabía que tenía una excusa, no lo reprochaba hasta escuchar su justificación» [10]. Esto significa que, incluso cuando «sabía» que la otra parte tenía una excusa, no abría los labios para censurarla antes de oír su justificación.
El Corán dice al respecto: «یَا أَیُّهَا الَّذِینَ آمَنُوا إِن جَاءَكُمْ فَاسِقٌ بِنَبَإٍ فَتَبَیَّنُوا» — «Oh, creyentes, si un transgresor os trae alguna noticia, verificadla» [11].
Sinceridad radical: palabra y acción, una sola
«Si hacía algo, lo decía; si no lo hacía, no lo decía» [12]. Esta breve frase es un criterio exigente para medir la sinceridad. No se quejaba del dolor «sino una vez curado» [13].
El algoritmo de decisión: oponerse a las pasiones del ego
Quizá la parte más práctica de esta declaración del Imam sea la descripción de su método de toma de decisiones: «Cuando se le presentaban dos asuntos, examinaba cuál de ellos estaba más cerca de las pasiones del ego, para hacer lo contrario» [14]. Es un mecanismo de autoconciencia permanente: no una simple represión de los deseos, sino una «auditoría interior» en la que la persona elige siempre la opción más difícil.
El llamado final: toma lo poco, no abandones todo
Al final, el Imam lanza un llamado práctico: «Adoptad estas cualidades y competid entre vosotros por alcanzarlas. Si no podéis alcanzarlas todas, sabed que tomar lo poco es mejor que abandonarlas todas» [15].
Por lo tanto, la imagen que este ser humano ejemplar ofrece para hoy no es la de un héroe legendario, sino la de una persona real que alcanzó la perfección en los detalles cotidianos: en su silencio, en su mirada, en su manera de hablar, en su modo de reaccionar ante los errores ajenos. El Imam presenta este retrato no para elogiar a un individuo, sino como un «plan de acción»: «Adoptad estas cualidades, así que seguidlas siempre» [16].
Notas:
[1] Sabiduría 289 de Nahj al-Balagha de Amir al-Mu’minin ʿAlí (P)
[2] Portal de Información de la Hawza, «Sabidurías breves 289 de Nahj al-Balagha», texto original y traducción persa.
[3] Instituto de Investigación y Difusión de los Conocimientos de Ahl al-Bayt, «Sabiduría 289 de Nahj al-Balagha: un modelo moral digno», traducción de Mohammad Dashti.
[4] Sura Ta-Ha, aleya 31.
[5] Ibn Abi l-Hadid, «El esplendor de la historia en el comentario de Nahj al-Balagha», vol. 8, p. 79, traducción y comentario.
[6] Portal de Información de la Hawza, «Sabidurías breves 289 de Nahj al-Balagha», texto original y traducción persa.
[7] Ibid.
[8] Sura Al-Furqan, aleya 72.
[9] Portal de Información de la Hawza, «Sabidurías breves 289 de Nahj al-Balagha».
[10] Ibid.
[11] Sura Al-Hujurat, aleya 6.
[12] Portal de Información de la Hawza, «Sabidurías breves 289 de Nahj al-Balagha», texto original y traducción persa.
[14] Ibid.
[15] Ibid.
[16] Ibid.
[16] Ibid.
Firuzeh Deldari, investigadora, activista mediática y del ciberespacio
Su comentario